Estudiantes Diplomado Género y Cultura

Como estudiantes del Diplomado de Género, Cultura y Sociedad (profesores, estudiantes y profesionales de las ciencias sociales) adherimos a las movilizaciones convocadas por el movimiento estudiantil impulsadas/os por la convicción de transformar la eDUCACIÓN, para terminar con el sistema actual que reproduce sectores subordinados y hegemónicos, y perpetúa la marginación de las clases populares.

Sabemos que no puede existir una educación de calidad para todas/os en el contexto político, económico y social existente. Las desigualdades de clase, género, prácticas sexuales, etnia, lugar geográfico, nacionalidad, entre otras, que se manifiestan en la enseñanza, responden a un orden social determinado en gran parte por la educación de mercado. A las problemáticas de educar y educarse enfrentadas a la precariedad de los liceos se suma la situación de vulnerabilidad de las/os profesoras/es respecto de sus posibilidades de entregar herramientas con una dimensión de realidad concreta al alumnado. Por otro lado el acceso a la educación superior no sólo está dado por la rendición gratuita de la PSU (que es un derecho básico), o por la capacidad adquisitiva de la familia para sustentar el gran costo que ésta significa, sino que principalmente por la calidad de la educación, regulada por el mercado desde la vigencia de la LOCE, con la cual los grupos hegemónicos aseguraron sus privilegios y la reproducción de la desigualdad.

Es por eso que nuestra crítica a la educación debe ser acompañada por un análisis de cómo se estructura la sociedad en general, de los valores que la sustentan y de cómo, cotidianamente nos hacemos parte de este sistema, de modo que la diversidad de jóvenes se pueda expresar y se vea reflejada en un sistema educativo libertario, que posibilite que cada persona que participa de este sistema se empodere y transforme su realidad.

Como Diplomado de Género queremos enfatizar la necesidad de incluir temáticas de sexo/género en los programas educacionales, pues sabemos que no basta con una ley de cuotas para lograr un cambio real en las subjetividades, sino que es necesario asegurar los mecanismos de expresión de las mismas. Es un hecho que la calidad de la educación es un problema manifiestamente de clases sociales, pero no podemos olvidar que además es un problema de género, ya que transversalmente, las mujeres suelen estar en desventaja respecto a los hombres, ésta es la desigualdad olvidada.

Por esto hacemos un llamado a las/os estudiantes universitarias/os y a los de distintos postgrados, diplomas etc. a reflexionar y a pronunciarse respecto al momento histórico que estamos viviendo, y a poner en entredicho la imagen que los medios realizan en relación al actuar de las/os estudiantes, restándole el contenido clasista de sus demandas, de modo de cuestionar la pasiva “ciudadanía” que se nos impone en las urnas, y de repensar nuestro papel como actoras/es en la reinvención de la sociedad completa.

¡EDUCACIÓN PUBLICA, RESPETO Y LUGAR A LA DIVERSIDAD AHORA!

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